Cómo llegó a ser así
El cielo de Barreal no es un accidente turístico: es una condición geográfica. La cordillera frena la humedad del Pacífico, la altura reduce la columna de aire y la baja densidad de población deja el valle prácticamente sin luz artificial. Ese conjunto de factores convirtió a la pampa de El Leoncito en uno de los sitios de observación astronómica más estables del hemisferio sur, con más de trescientas noches despejadas al año. La ciencia llegó después del paisaje, no antes.