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Agua · Julio 2026 · 5 min

El agua que no estaba

Los diques de San Juan son un paisaje construido. Entender por qué existen cambia la forma de mirarlos.

Hacia atrás

Un río que había que ordenar

El río San Juan es un río de deshielo: casi todo su caudal llega concentrado en pocos meses. Antes de los diques, el valle alternaba entre crecidas y sequía. Ullum, Punta Negra y el sistema de canales son la respuesta de un siglo de obra pública a esa irregularidad.

Lateral

La provincia que ordenó

Donde llega el agua hay viñedo, olivar y pueblo. Donde no llega, hay piedra. El mapa productivo de San Juan es, literalmente, el mapa de riego. Alrededor de los espejos de agua creció una economía chica: bodegas familiares, clubes náuticos, pesca de fin de semana.

Oblicuo

Naturaleza negociada

Nos gusta pensar el paisaje como algo dado. Los diques recuerdan que buena parte de lo que celebramos como natural fue decidido, discutido y financiado. Eso no lo hace menos hermoso; lo hace más responsabilidad nuestra.

Hacia adelante

Menos nieve, menos agua

Los niveles de los diques son hoy tema de conversación pública en la provincia. La retracción de la nieve cordillerana no es una proyección lejana: se mide todos los años. Cualquier proyecto turístico del oeste que ignore esa variable está mirando para otro lado.

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