Cómo llegó a ser así
El agua de Pismanta emerge a más de 40 grados porque la corteza está fracturada y el calor profundo encuentra por dónde subir. Es agua de lluvia y deshielo que se infiltró hace siglos, circuló kilómetros hacia abajo, se cargó de minerales y volvió. Las comunidades originarias de la zona la usaban mucho antes de que existiera un hotel enfrente.